A propósito del crucero que llegó a Buenaventura al final del 2023 y que ocasionó polémica, decidí escribir algunas reflexiones sobre el viaje que hice en el 2018 a Juanchaco, un corregimiento de Buenaventura.
Resumen del viaje a Juanchaco
Para llegar a Juanchaco tuvimos que utilizar tres medios de transporte. Después de llegar a Cali nos montamos en un bus por 2 horas y media hacia Buenaventura, y de ahí cogimos una lancha rápida en el puerto hacia Juanchaco, que duró alrededor de 45 minutos. A la devuelta, la lancha “rápida” se varó en la mitad del camino y duramos como 20 minutos en la mitad del mar esperando a que la lancha arrancara. ¡Menos mal teníamos chalecos y la lancha finalmente funcionó!
Al llegar a Juanchaco impacta la pobreza en la que vive una parte de la población, y la cantidad de basura en la calle y en el mar. A pesar de esto, la gente es muy alegre y en el puerto de Juanchaco te reciben decenas de jóvenes que te ofrecen transporte en moto y te recomiendan hospedaje. Cuando averiguamos sobre el viaje vimos que había: i) un hotel costoso en Juanchaco; ii) un ecohostal, sin disponibilidad, y iii) hoteles caseros en los que las personas adecúan sus casas para alquilar cuartos a los turistas. Así que decidimos optar por esta última opción. Como buenos cachacos, seguimos la recomendación de un mototaxista, y sin revisar el hotel, pagamos una noche de un cuarto cuyo baño no tenía agua para bajar la taza. Afortunadamente, al día siguiente exploramos la zona y nos cambiamos a otro hotel que por COP $10.000 pesos menos obtuvimos un cuarto más limpio, un baño con agua y un desayuno delicioso.

Explorar la naturaleza del Pacífico colombiano es de otro mundo. Ver ballenas jorobadas con sus ballenatos ha sido una de las experiencias más lindas de mi vida, tanto, que fuimos dos veces. Nuestra primera experiencia fue un servicio muy organizado, en el que estudiantes voluntarios nos explicaron datos de las ballenas jorobadas, incluyendo la distancia que deben tener los botes durante el avistamiento, para proteger a las ballenas. De acuerdo con ellos, la autoridad marina está pendiente y le hace vigilancia a los botes que se acercan mucho. A pesar de esto, en nuestra segunda experiencia alquilamos un tour con una lancha y esta vez, no se respetó la distancia, estuvimos tan cerca que nos dio miedo que se volteara la lancha. En ningún momento llegó ninguna autoridad.

Este tour en lancha también nos llevó a la Cascada La Sierpe de 45 metros de altura, que cae directamente al mar. También fuimos a la Cascada Las Tres Marías, que es un río que forma tres mini piscinas naturales en su camino al mar. Lo divertido es que uno se desliza por las pequeñas cascadas y cae en las piscinas. Incluso hay un hueco en el que se salta y se sale a una piscina más abajo. Adicionalmente, caminamos hasta Ladrilleros y La Barra, una playa con un acantilado al lado, y recorrimos en Kayak los manglares de Juanchaco hasta llegar al mar. Además, disfrutamos comida deliciosa del Pacífico, como encocado de pescados y camarones y bebidas como el Viche y el Arrechón.


Reflexiones del viaje y recomendaciones de política
En fin, fue un viaje inolvidable. Sin embargo, como tantas otras regiones del país y del Pacífico colombiano, Juanchaco es una región olvidada por el estado, que tiene mucho potencial turístico. De acuerdo con mi experiencia, sí vale la pena visitar Juanchaco, Ladrilleros y la Barra, pero el gobierno debe invertir en esta región del país y qué mejor excusa que la posible llegada de más cruceros internacionales. Por eso, las reflexiones de mi viaje se basan en las siguientes tres acciones de política pública:
- Turismo Ecológico: Es necesario establecer con la comunidad una estructura económica alrededor del turismo, en la cual se capacite a la comunidad en servicio, hospedaje y cuidado del medio ambiente. La protección de las cascadas, los manglares y de las ballenas jorobadas es fundamental. Por ello, se debe trabajar con la comunidad para que los locales se conviertan en los protectores de su naturaleza y en los principales beneficiarios económicos del turismo. Además, se debe aprovechar los programas existentes como, por ejemplo, los estudiantes voluntarios que le enseñan a los turistas sobre las ballenas. Empoderar a la comunidad para que se ofrezca un servicio de calidad en todos los hospedajes y restaurantes; vigilar que todas las lanchas tengan un buen funcionamiento y que respeten la distancia permitida con las ballenas jorobadas, y que los manglares y cascadas estén limpios. El objetivo es lograr que más gente quiera viajar a Buenaventura y que se beneficie la comunidad.
- Sistema de Basuras y reciclaje: Si bien Juanchaco no es una isla, la manera más fácil de acceder es en lancha, y se enfrenta a los mismos problemas que una isla en cuanto a manejo de sus residuos. La cantidad de basura entre las casas y en los manglares es impresionante, por lo que el estado debe buscar una solución al manejo de desechos y su recolección. Además, se debe trabajar con la comunidad para potenciar el reciclaje, instalar sistemas de basuras compostables y disminuir el consumo de productos de plástico y de productos no biodegradables.
- Seguridad: En Juanchaco hay una base naval cerca y siempre nos sentimos seguros. Sin embargo, Buenaventura es una ciudad con altos índices de violencia, y al ser un puerto es parte fundamental de las rutas del narcotráfico. Si bien este es un problema de mayor escala que excede el enfoque de este blog, para potenciar el turismo de la zona es imperativo asegurar la seguridad de los turistas y que se sientan confiados y seguros de visitar Buenaventura y sus alrededores.
Cabe aclarar que realicé este viaje en el 2018 y que no soy experta en el Pacífico colombiano ni en los problemas sociales de Buenaventura. Sin embargo, este blog es una invitación a iniciar el debate y a no desaprovechar el auge de una noticia para darle visibilidad a un área hermosa, pero desatendida, de nuestro país.


Deja un comentario